Artículo, Psicología

Propósitos de año nuevo

Sentimos que la Navidad está cerca cuando da igual la calle por la que pasemos, que sí o sí encontraremos escaparates con guirnaldas, por no hablar de las luces que inundan las calles o de los supermercados a los que solo entrábamos para comprar detergente y acabamos saliendo con dos bolsas de mantecados y hojaldrinas. Además, nos da por pensar en el fin del año e irremediablemente nos ponemos nostálgicos.

Hacemos memoria 12 meses atrás y reflexionamos sobre las personas que han entrado en nuestra vida y han dejado un poquito de ellos muy dentro de nosotros, las personas que se han ido, los viajes, sorpresas, miedos, algunos superados y otros aún por superar, y esas cosas que prometí que haría y que a día de hoy, aún no he hecho.

Pero nunca es tarde, ¿verdad? Este fin de año volveré a coger papel y lápiz y me pondré en serio de una vez con los propósitos, y este año sí que los consigo, el 2020 es mi año. Cuántas veces no nos habremos repetido esa frase, y siento ser yo la que lo diga, pero estás equivocado.

Bajar de peso, dejar de fumar, ir al gimnasio; esos son algunos de los propósitos que más se repiten año tras año, y, ¿queréis saber la proporción de personas que lo cumplen? Mejor no, porque asusta.

No cumplir los propósitos planteados no solo nos distancia de obtener ese cambio que queríamos en nuestras vidas, sino que va a ser una fuente de estrés, de emociones negativas, como culpa o remordimiento, y de falta de autocontrol. Pero basta de tanta teoría, porque si ir al psicólogo no está entre tus propósitos del nuevo año, mejor tomar nota de estos pequeños truquitos para lograr que tus propósitos no solo sean deseos imposibles escritos en un papel con unas copas de más, sino que se conviertan en una meta alcanzada, en un proyecto con nombre, real.

Primero, has de saber que llevas años planteándote propósitos muy grandes y poco realistas, está bien ser ambicioso, pero sin pasarse. ¿Qué es eso de proponerse ir al gimnasio todos los días? Es una meta demasiado grande para empezar y, encima, poco específica. Está comprobado que las metas, cuanto más concretas y específicas sean, más probabilidad hay de que se cumplan. Por lo tanto, pasemos de ir al gimnasio todos los días y empecemos por un “salir a caminar por el río”, por algo se empieza, ¿no?

Además, te planteas muchos propósitos a la vez. Recuerda que el dicho “más es mejor” está sobrevalorado. Patentemos en el 2020 que las cosas pequeñas, cortas y sencillas son extraordinarias. Valora la prioridad de tus metas, qué es lo que más te interesa alcanzar y empieza por ahí. Ten claro por qué lo propusiste, eso te ayudará a seguir aunque lo último que tengas sean ganas. Y no olvides que no importa solo el “qué quiero conseguir” sino en “cómo voy a conseguirlo”.

Si crees que sigue siendo imposible conseguirlos, último truco, di adiós a los propósitos. Lograr algo que no preveías, que no apuntaste, que no pensaste, también tiene su puntillo.

Lidia Mora Rubio. Psicóloga

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