La estimulación infantil se realiza con diferentes actividades que favorecen el contacto directo con el bebé, reforzando por consiguiente, el vínculo emocional entre padre/madre e hijo/a.
Existen múltiples actividades que se pueden utilizar: masajes, estímulos sensoriales, motricidad… utilizando el juego como principal herramienta. El juego presenta a los padres la opción de ver el comportamiento de su bebé, conociendo más a fondo sus gustos, deseos o inquietudes.
La principal ventaja de la estimulación es la motivación que se genera en los bebés por aprender y descubrir opciones y actividades nuevas que les puedan resultar placenteras. Toda actividad que se realice dentro de este ámbito debe ir acompañada de los estímulos adecuados, para conseguir implicar al bebé y que le resulte agradable y divertido, predisponiéndole para un desarrollo con gran variedad de posibilidades.
Si se estimula de forma correcta, se desarrollarán ciertas habilidades, emociones o actitudes desde edades muy tempranas: se fortalecen músculos, se mejora la coordinación corporal, se fomenta la autonomía, se forman niños/as más seguros/as e independientes, mejoran su autoestima, fortalecen los lazos familiares y afectivos en general, disminuyen la agresividad…
Toda acción de favorecer el autoconcepto, la motivación y el desarrollo de las habilidades básicas, ayudan a nuestro bebé a vivir su desarrollo de forma más receptiva, aprovechando al máximo los estímulos y opciones que se le presentan.